La integridad empieza por las pequeñas cosas

La mayoría de los líderes que influyen positivamente en las personas conocen los beneficios derivados de pilotar sus vidas con integridad. Al sustentar su liderazgo en principios éticos inflexibles obtienen un efecto multiplicador de influencia que les mantiene invictos ante cualquier adversidad. A continuación, Max, responsable del Departamento Post-venta de Magic Company, nos explica un episodio que nos hace reflexionar acerca de este principio ético.

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Hace unos años, mi esposa Elda y yo, estábamos celebrando nuestro veinticinco aniversario de casados en París. Como regalo decidí llevarla a la boutique de Escada para que escogiera una prenda o dos de su agrado. Se probó varias y le gustaban todas ellas, así que, cuando estaba en el probador intentando decidir cual escoger, le dije al vendedor que las envolviera todas. Elda se resistió, alegando que era una locura, pero nuestras sonrisas se cruzaron y, además, el vendedor contribuyó al éxito con un "cualquiera de estas prendas realza su belleza, señora; su esposo está tomando la decisión más acertada".

Un par de días más tarde regresamos a España en avión; una vez llegados al aeropuerto de destino nos colocamos en la cola de la aduana señalizada por "Algo para declarar". Cuando el agente nos preguntó por las cosas que teníamos para declarar, Elda y yo le hicimos referencia a las prendas de ropa adquiridas y al importe de las mismas. Al leer el formulario que acabábamos de rellenar dijo: "¿Cómo?; ¿van a declarar ropa?; ¿están bromeando?; !nadie declara ropa! ". Su frustración era evidente y su desconcierto era tal que llamó al supervisor correspondiente. Tras abrir las maletas y separar prendas y etiquetas llegamos a un montante de alrededor de dos mil euros, de los cuales pagamos las tasas aduaneras correspondientes.

Cuando íbamos de regreso a casa en nuestro automóvil, Elda y yo coincidimos en que podemos ahorrar de nuevo para pagar tasas aduaneras, pero nunca podremos ahorrar lo suficiente para tener la conciencia tranquila.


Muchas personas creen que algunas reglas están para incumplirlas sistemáticamente, "¿quién se va a dar cuenta?"; pero lo cierto es que el resto de las personas, ya se trate de nuestra pareja, nuestros amigos o nuestros compañeros de trabajo, sí se dan cuenta. Y todavía más importante que eso: aún si lo hacemos tan bien que les despistamos a todos, siempre hay alguien que nos observa.....¡ y somos nosotros ! 

Tal como hemos indicado al principio de este post, las personas influyentes integran principios éticos en su forma de comportarse. A veces puede parecer algo estrambótico y complicado de aplicar, pero es una fórmula segura para realimentar nuestra autoestima y no tenerla que buscar en el exterior.






Especialistas en Toma de Decisiones y Comunicación persuasiva













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